Para este cálculo existen 2 casos:

a) Vendes un servicio

Primero hay que fijar un precio de referencia, que dependerá de lo que el autónomo pretende ganar en neto en un mes y las horas que dedicará a realizar el servicio excluyendo el tiempo de gestiones administrativas, o dedicado a captar más clientes.

Ese precio de referencia se ajusta incrementándolo por el coste de la seguridad social que se ahorra la empresa al contratar un autónomo en vez de un trabajador, más el coste fiscal del tramo impositivo en el que se encuentra el autónomo. Al resultado, se le restan los gastos fijos del autónomo. De este modo, logramos un precio orientativo de cuánto debería cobrar al mes para obtener el salario neto buscado.

Una vez tenemos el precio de referencia ajustado, se crea una horquilla de precios que depende de factores externos al autónomo como son: nivel de competencia, impacto en el presupuesto de su cliente, apoyo en marcas de referencia, conocimiento de precios de los clientes, ubicación física del negocio, fortaleza competitiva de los competidores.

b) Vendes un producto

El autónomo indica el margen mínimo que quiere aplicar al producto que vende.

Ese margen de referencia, se ajusta por por el tramo impositivo en el que se encuentra el autónomo.

Una vez tenemos el precio de referencia ajustado, se crea una horquilla de precios que depende de factores externos al autónomo como son: nivel de competencia, impacto en el presupuesto de su cliente, apoyo en marcas de referencia, conocimiento de precios de los clientes, ubicación física del negocio, fortaleza competitiva de los competidores.

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